| ESCLERODERMIA
¿Que
es?
Esclerodermia es una palabra de origen griego que se puede traducir
como “piel dura” dado que en esta enfermedad la piel
se vuelve brillante e indurada. Hay una amplia variedad de enfermedades
en las cuales el endurecimiento de la piel es un rasgo sobresaliente.
Hay dos tipos diferentes de Esclerodermia, localizada y sistémica.
En la Esclerodermia Localizada la enfermedad está limitada
a la piel y a los tejidos que se hallan por debajo de la zona
afectada. Puede aparecer en placas (Morfea), o como una banda
estrecha (Esclerodermia Lineal).
En la Esclerodermia Sistémica (o Esclerosis Sistémica)
la enfermedad se generaliza, afectando no sólo a la piel
sino también a los órganos internos. Esto puede
provocar diferentes síntomas, incluyendo ardor retroesternal,
dificultad para respirar, y elevación de la tensión
arterial.
¿Cómo
es de frecuente?
La Esclerodermia es una enfermedad rara. Su frecuencia anual no
sobrepasa los 3 casos nuevos por 100.000 habitantes. La esclerodermia
localizada es la forma más común en niños
y afecta predominantemente a mujeres. Menos del 10% de todas las
esclerodermias en niños son sistémicas.
¿Cuál
es la causa de la enfermedad?
La esclerodermia es una enfermedad inflamatoria cuyo desencadenante
es desconocido. Probablemente es una enfermedad autoinmune, lo
que significa que el sistema inmune (el sistema de protección
contra infecciones) del niño reacciona contra sí
mismo. Esta inflamación causa tumefacción, calor,
y luego una producción excesiva de tejido fibroso.
¿Es
una enfermedad hereditaria?
No. Hasta el momento no hay evidencia de que exista ninguna predisposición
genética, aunque de manera muy esporádica se han
comunicado casos de esclerodermia en más de un miembro
de la misma familia.
¿Se
puede prevenir?
No, la enfermedad no se puede prevenir.
¿Es
contagiosa?
No. Es posible que algunas infecciones puedan desencadenar la
enfermedad, pero la esclerodermia no es una enfermedad infecciosa;
los niños afectados, por tanto, no deben ser aislados de
otros niños.
A)
ESCLERODERMIA LOCALIZADA
A1)
¿Cómo se diagnostica?
El aspecto indurado de la piel sugiere este diagnóstico.
Con frecuencia las placas (Morfea) tienen, en los primeros estadios,
un borde rojizo o purpúrico que refleja la inflamación
de la piel. En estadios más tardíos la piel se torna,
en población caucásica, marrón y luego blanquecina;
en población no caucásica inicialmente puede parecerse
a un hematoma para después adquirir una coloración
blanquecina.
El diagnóstico se realiza por el aspecto característico
de la piel.
La Esclerodermia Lineal aparece como una estría lineal
en un brazo o una pierna. La enfermedad puede afectar a los tejidos
existentes bajo la piel, incluyendo músculos y huesos.
En ocasiones la esclerodermia lineal puede afectar a la cara y
al cuero cabelludo.
En la esclerodermia localizada no hay afectación significativa
de otros órganos, y los análisis de sangre son habitualmente
normales.
A2)
¿Cuál es su tratamiento?
El objetivo del tratamiento es detener la inflamación en
los estadios más iniciales posible, ya que su efecto sobre
el tejido fibroso es muy escaso. Una vez que la inflamación
ha desaparecido el organismo es capaz de eliminar parte del tejido
fibroso, por lo que la piel puede recobrar, al menos parcialmente,
su consistencia habitual.
Dado que ningún estudio ha demostrado claramente la eficacia
del tratamiento en la esclerodermia localizada, la terapia disponible
oscila entre la decisión de no utilizar ningún tratamiento
hasta el uso de esteroides y metotrexato. En cualquier caso, los
tratamientos deben ser indicados y supervisados por un reumatólogo
y/o un dermatólogo pediátricos.
La enfermedad habitualmente cede espontáneamente, pero
puede tardar años y volver a aparecer.
En la esclerodermia lineal puede ser necesario utilizar un tratamiento
más agresivo; en este caso la fisioterapia es muy importante,
ya que cuando la fibrosis de la piel se localiza sobre una articulación
es crucial mantener su movilidad realizando ejercicios de estiramiento
y, cuando esté indicado, masaje del tejido conjuntivo profundo.
Cuando se afecta la pierna es posible que se produzcan dismetrías
(diferencias de su longitud), lo que puede producir una sobrecarga
de la columna, de la cadera y de la rodilla; en estos casos la
utilización de un alza en el miembro más corto evitará
esta complicación.
El masaje de las lesiones con emolientes (cremas hidratantes)
puede ayudar a retrasar el endurecimiento de la piel.
La utilización de maquillajes puede ayudar a disimular
el aspecto de las lesiones en sitios muy visibles, particularmente
en la cara. En caucásicos se debe utilizar protector solar
para que las lesiones de morfea (que no se broncean) no resulten
tan evidentes.
B)
ESCLERODERMIA SISTÉMICA
B1)
¿Cómo se diagnostica? ¿Cuales son los síntomas
más habituales?
Los signos iniciales de la enfermedad son cambios en la coloración
de los dedos de las manos y de los pies desencadenados por cambios
de temperatura de calor a frío (fenómeno de Raynaud),
así como la aparición de sabañones y de úlceras
en las puntas de los dedos. La piel de las puntas de los dedos,
tanto de las manos como de los pies, a menudo se endurece rápidamente
y se vuelve brillante, al igual que sucede con la piel de la nariz.
Con el tiempo el endurecimiento de la piel se extiende, pudiendo
afectar eventualmente a todo el cuerpo. Durante las primeras fases
de la enfermedad se pueden hinchar los dedos y aparecer dolores
en las articulaciones.
Durante el curso de la enfermedad se pueden afectar órganos
internos, dependiendo su pronóstico a largo plazo de cuál
sea el implicado y del grado de afectación del mismo. Por
ello, en estos pacientes es importante evaluar la función
de los órganos internos. A la hora de solicitar analítica
conviene recordar que no existe ningún análisis
específico para esclerodermia.
En la mayoría de los niños existe afectación
esofágica, a menudo de manera precoz en el curso de enfermedad.
Ello puede producir acidez, ya que parte del contenido ácido
del estómago alcanza el esófago. Más adelante
se puede afectar todo el tubo digestivo, produciéndose
distensión abdominal y problemas para digerir los alimentos.
La afectación del pulmón es asimismo frecuente,
siendo uno de los mayores determinantes del pronóstico
de la enfermedad; también se pueden afectar otros órganos,
como el corazón y el riñón, siendo también
importantes para el pronóstico.
B2)
¿Cuál es su tratamiento?
La decisión y la elección del tratamiento debe ser
realizada por un reumatólogo pediátrico experimentado
en el tratamiento de la enfermedad de manera coordinada con otros
especialistas pediátricos como cardiólogos, neumólogos
y nefrólogos. Generalmente se utiliza corticoides, metotrexato
o penicilamina. Cuando existe afectación pulmonar o renal
también se suele utilizar ciclofosfamida.
Para el Fenómeno de Raynaud se aconseja mantener las extremidades
calientes para evitar las alteraciones circulatorias y prevenir
lesiones cutáneas; en ocasiones es necesario la utilización
de vasodilatadores.
Ninguna medicación ha demostrado ser claramente efectiva
en el tratamiento de la Esclerosis Sistémica. En la actualidad
se está investigando la utilidad de nuevos fármacos,
y existen esperanzas fundadas de que se dispondrá de tratamientos
más eficaces dentro de unos años.
La fisioterapia y el cuidado de la piel son necesarios para mantener
una adecuada movilidad de las articulaciones y de la pared torácica.
¿Que
tipo de revisiones y controles periódicos son necesarios?
Las revisiones son necesarias para evaluar la progresión
de la enfermedad y ajustar el tratamiento. Dado que en la forma
sistémica puede existir afectación de distintos
órganos (pulmón, intestino, riñones, corazón)
se realizará una evaluación periódica de
su función para detectar precozmente la presencia de alteraciones.
Asimismo, se deben realizar controles analíticos periódicos
para detectar posibles efectos secundarios del tratamiento.
¿Cuanto
tiempo dura la enfermedad?
La progresión de la Esclerodermia Localizada suele cesar
en varios años. A menudo el endurecimiento de la piel se
detiene unos dos años después del comienzo de la
enfermedad; en ocasiones puede llevar hasta 5 ó 6 años,
y algunas lesiones pueden llegar a ser más notorias incluso
después que el proceso inflamatorio haya finalizado debido
a cambios en la coloración. Otras veces la enfermedad puede
parecer que haya empeorado por que el crecimiento en las zonas
afectadas es distinto del de las zonas no afectadas.
La esclerodermia sistémica es la forma más grave
y puede comprometer la vida del paciente.
¿Cuál
es el pronóstico de la enfermedad?
La morfea generalmente conlleva a defectos estéticos. La
forma lineal puede ocasionar problemas más graves debidos
a la pérdida de masa muscular en el lugar afecto así
como retraso del crecimiento óseo y deformidades articulares.
La esclerodermia sistémica puede amenazar la vida. El grado
de afectación de los órganos internos (corazón,
tracto gastrointestinal y pulmón) varía entre los
pacientes y constituye el factor más importante de la evolución
a largo plazo. En algunos pacientes la enfermedad puede estabilizarse
durante largos períodos de tiempo.
¿Tiene
cura?
Los niños con Esclerodermia Localizada se curan; después
de algún tiempo incluso la piel endurecida puede ablandarse
y recobrar un aspecto normal.
La curación de la esclerosis sistémica, sin embargo,
es mucho menos probable, aunque sí puede existir una marcada
mejoría o al menos una estabilización de la enfermedad.

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