| FIEBRE
REUMÁTICA Y ARTRITIS REACTIVA POSTESTREPTOCÓCICA
¿Qué
es?
La Fiebre Reumática es una enfermedad desencadenada por
la infección por un germen llamado Estreptococo. La enfermedad,
que puede dañar permanentemente el corazón, se manifiesta
con una artritis transitoria, una carditis (afectación
cardiaca), erupciones o nódulos cutáneos, así
como una alteración de los movimientos denominado corea.
Dado que puede producir síntomas en las articulaciones
se incluye dentro de las enfermedades reumáticas pediátricas.
¿Cómo
es de frecuente?
La Fiebre Reumática suele afectar a niños con edades
comprendidas entre los 5 y los 15 años, con un número
máximo de casos en torno a los 8 años de edad. Es
muy infrecuente en menores de 3 años y, de hecho, más
del 80% de los pacientes tienen entre 5 y 19 años.
Cuando no existían antibióticos era una enfermedad
muy frecuente. La utilización generalizada de la penicilina
para el tratamiento de las faringitis y la prevención de
nuevos episodios en pacientes que ya habían sufrido la
enfermedad, sin embargo, disminuyó espectacularmente el
número de casos. A pesar de ello, la Fiebre Reumática
sigue siendo la primera causa de cardiopatía adquirida
en jóvenes en países en vías de desarrollo.
Durante los años 80 se observó un resurgimiento
de la Fiebre Reumática en comunidades consideradas de bajo
riesgo para tener la enfermedad.
¿Cuál
es la causa de la enfermedad?
La enfermedad se produce en individuos genéticamente predispuestos
como consecuencia de una respuesta anormal del sistema de defensa
del organismo (sistema inmune) a infecciones de garganta producidas
por Estreptococo. En estos sujetos la respuesta inmune no sólo
combate la infección sino que también ataca al propio
organismo. Por ello, entre la infección y el comienzo de
los síntomas transcurre un intervalo de tiempo variable.
La relación de la enfermedad con una infección previa
es la base de su tratamiento y prevención. La faringitis
estreptocócica es frecuente en la población general,
aunque sólo una pequeña minoría de sujetos
desarrollan la enfermedad. El riesgo aumenta en pacientes con
un antecedente previo de Fiebre Reumática, sobre todo en
los 3 meses siguientes al diagnóstico.
¿Es
una enfermedad hereditaria?
La Fiebre Reumática no es una enfermedad hereditaria ya
que no se transmite directamente de padres a hijos. Sin embargo,
sí existen factores genéticos que aumentan la susceptibilidad
a padecer la enfermedad.
¿Porqué
ha tenido mi hijo la enfermedad? ¿Se puede prevenir?
Tanto el medio en el que se habita como el tipo de estreptococo
son factores importantes para el desarrollo de la enfermedad,
aunque es imposible predecir quién tendrá Fiebre
Reumática. El hacinamiento es un factor medioambiental
muy importante, ya que favorece la transmisión del germen.
Asimismo, las probabilidades de tener la enfermedad son mayores
si determinados subtipos de estreptococo infectan a una persona
susceptible. Sin embargo estos factores no bastan, ya que la enfermedad
es desencadenada por una reacción inmune anormal del propio
individuo cuya respuesta a la infección termina atacando
tejidos humanos.
La prevención de la Fiebre Reumática se basa en
la identificación precoz de la infección y en su
adecuado tratamiento antibiótico. Se está investigando
la utilidad de una vacuna contra el estreptococo que, de ser eficaz,
podría representar la mejor forma de prevenir la enfermedad.
¿Es
contagiosa?
La Fiebre Reumática no es contagiosa, lo que sí
es contagioso es la faringitis estreptocócica que la desencadena.
Los estreptococos se transmiten de una persona a otra, por lo
que estas infecciones son más frecuentes en determinadas
comunidades (hacinamiento en la vivienda, internados o cuarteles
militares, escuelas, etc.)
¿Cuáles
son los síntomas más habituales?
La Fiebre Reumática siempre se produce después de
una faringitis o amigdalitis estreptocócica no diagnosticada
o insuficientemente tratada. La enfermedad presenta habitualmente
una combinación de síntomas que puede ser única
en cada paciente.
La “Faringitis” o “Amigdalitis” se caracterizan
por fiebre, dolor de garganta, dolor de cabeza, enrojecimiento
del paladar y de las amígdalas –que pueden tener
pus–, y aumento del tamaño de los ganglios linfáticos
del cuello, que también pueden ser dolorosos. Estos síntomas,
sin embargo, pueden ser muy leves o estar completamente ausentes
en niños en edad escolar y en adolescentes.
Después de un periodo en el que no existe ningún
síntoma los niños pueden tener fiebre y alguno de
los signos mayores de la enfermedad que se describen a continuación:
“Artritis” de tipo “migratorio” que puede
afectar a varias articulaciones (rodillas, codos, tobillos y hombros).
La inflamación “salta” de una articulación
a otra, siendo la afectación de las manos y del cuello
menos frecuente. El dolor de las articulaciones es habitualmente
muy intenso, siendo menos llamativa la hinchazón. El dolor
desaparece rápidamente con la utilización de aspirina
o de otros antiinflamatorios no esteroideos.
“Carditis”. Significa inflamación del corazón,
y es la manifestación más grave. La aceleración
del pulso durante el reposo o el sueño puede hacer sospechar
la existencia de carditis reumática. La auscultación
puede poner de manifiesto la presencia de soplos de intensidad
variable, indicando que existe una inflamación de las válvulas
cardiacas (endocarditis). Si existe una inflamación de
la membrana que rodea al corazón se acumula una cantidad
variable de líquido en su interior (pericarditis). En los
casos más graves el corazón no bombea sangre adecuadamente
(miocarditis), lo que puede producir tos, dolor de pecho y aumento
de la frecuencia cardiaca y respiratoria. En estos casos se recomienda
la intervención de un cardiólogo pediátrico.
“Corea”. Es una palabra griega que significa “danza”.
Consiste en una alteración del movimiento producido por
la inflamación de algunas de las zonas del cerebro que
coordinan los movimientos. Aparece en un 10-30% de los pacientes.
A diferencia de la artritis y de la carditis la corea aparece
de manera tardía en el curso de la enfermedad, habitualmente
1-6 meses después de la infección de garganta. La
presencia de estos movimientos, involuntarios y sin sentido, produce
inicialmente dificultad para escribir, vestirse y asearse, pudiendo
interferir con la marcha y la alimentación. Los movimientos
pueden ser suprimidos voluntariamente durante breves periodos
de tiempo, pueden desaparecer durante el sueño y aumentar
con la fatiga o el estrés. En niños en edad escolar
interfiere con su rendimiento académico dado que dificulta
la concentración y produce ansiedad. Si son leves pueden
ser confundidos con tics. Desaparecen en 2-6 meses pero requieren
un tratamiento de apoyo y seguimiento.
Las manifestaciones cutáneas de la Fiebre Reumática
son menos frecuentes que las anteriores, estando presentes en
menos del 5% de los casos. Ellas son el “Eritema Marginado”
que aparecen en el tronco y cuyos bordes rojizos ( que recuerdan
a una serpiente ) se expanden progresivamente dejando un centro
claro. La otra manifestación son los “Nódulos
Subcutáneos”, unos nódulos no dolorosos del
tamaño de un guisante que se hayan presentes debajo de
la piel –por lo demás normal– que cubre algunas
articulaciones. Ambas manifestaciones pueden ser tan discretas
y transitorias que con frecuencia pasan desapercibidas. Otros
síntomas que pueden ser detectados por los padres en las
primeras fases de la enfermedad son fiebre, cansancio, pérdida
de apetito, palidez, dolor abdominal y sangrados nasales.
¿Es
la enfermedad igual en todos los niños?
Los síntomas iniciales y la evolución de la enfermedad
son muy variables. A pesar de ello, la presentación más
frecuente es la aparición de un soplo en un niño
mayor o un adolescente con artritis y fiebre. Los niños
más pequeños suelen presentar carditis con menos
síntomas articulares. Los pacientes con corea pueden no
presentar otros síntomas, o tener también una carditis;
en cualquier caso se recomienda un estudio cardiológico
a todos los niños con corea.
¿Es
la enfermedad igual en niños y en adultos?
La Fiebre Reumática es una enfermedad que afecta a escolares
y a jóvenes hasta los 25 años. Sin embargo, si no
se cumple el régimen antibiótico recomendado, pueden
aparecer recurrencias de la enfermedad a edades más tardías.
Los síntomas son idénticos.
¿Cómo
se diagnostica?
Desafortunadamente no existe ninguna prueba que confirme por sí
sola el diagnóstico de Fiebre Reumática. Por ello
se utilizan los criterios de Jones, que exigen la combinación
de una serie de criterios mayores y menores en pacientes con una
infección estreptocócica reciente aunque, como en
el caso de la corea, se admiten algunas excepciones a este último
punto.
¿Hay
enfermedades similares a la Fiebre Reumática?
La enfermedad denominada “Artritis Reactiva Post-Estretptocócica”
es una forma de artritis que se produce después de tener
una infección por Estreptococo y que se describe al final
de este capítulo. Esta enfermedad puede ser una de las
muchas formas clínicas de la Fiebre Reumática.
¿Qué
análisis o qué pruebas son útiles?
Para el diagnóstico es preciso confirmar que ha habido
una infección por estreptococo. El frotis faríngeo,
sin embargo, no es la prueba ideal, ya que muchos pacientes ya
han eliminado el germen de su garganta para cuando comienza la
enfermedad. Por ello existen análisis de sangre que permiten
confirmar una infección previa por este germen, aún
en ausencia de sintomatología clínica evidente.
Un valor de Antiestreptolisina O (ASLO) en aumento en muestras
separadas entre 2-4 semanas indica infección reciente.
El ASLO, sin embargo, es habitualmente normal en niños
que presentan una corea aislada, lo que dificulta el diagnóstico.
Por todo ello hay que tener presente que la elevación del
ASLO debe valorarse en un contexto clínico y que, por sí
sólo, no implica en absoluto que exista una Fiebre Reumática.
De hecho, muchos niños sanos presentan un valor elevado
de ASLO sin otros síntomas de la enfermedad. Como en otras
muchas enfermedades reumáticas pediátricas existen
signos inflamatorios en los análisis, excepto cuando el
único síntoma que presenta el paciente es la corea.
¿Cómo
se detecta la Carditis?
El síntoma más frecuente de carditis es la aparición
de un soplo cardiaco en la auscultación. El electrocardiograma,
que registra la actividad eléctrica del corazón,
es útil para valorar la presencia de afectación
cardiaca, mientras que la radiografía de tórax permite
comprobar si existe aumento del tamaño del corazón.
Una vez que se sospecha la existencia de carditis se pueden realizar
pruebas más complejas y sensibles, como el ecocardiograma
con doppler.Estas pruebas son indoloras y sólo requieren
que el niño se esté quieto mientras se realizan.
¿Tiene
cura?
El tratamiento precoz de la faringitis estreptocócica puede
incluso prevenir la enfermedad. La recuperación completa
es frecuente, a no ser que la carditis haya dañado las
válvulas cardiacas.
¿Cuál
es su tratamiento?
En el primer episodio de la enfermedad se recomienda utilizar
antibióticos para procurar erradicar el estreptococo que
pueda quedar en las amígdalas y que puede seguir estimulando
una respuesta anormal del sistema inmune. Una inyección
de 1.200.000 unidades de penicilina benzatina erradica la bacteria
y proporciona protección durante un periodo de 3 ó
4 semanas.
En pacientes que ya han tenido Fiebre Reumática se recomienda
la administración a largo plazo de penicilina benzatina
cada 3-4 semanas para prevenir las recaídas.
Para el tratamiento de la artritis se recomienda la utilización
de salicilatos o de otros antiinflamatorios no esteroideos durante
un periodo de 6 a 8 semanas, o hasta que desaparezcan los síntomas.
Para el tratamiento de la carditis se recurre al reposo en cama
y a administrar esteroides (prednisona) vía oral a dosis
altas durante un periodo de 2-3 semanas, disminuyendo posteriormente
y de manera gradual la dosis.
El corea se puede tratar con haloperidol o con ácido valproico,
dado que ayudan a controlar los movimientos. Cuando se utilizan
hay que vigilar la aparición de efectos secundarios, como
somnolencia o temblor; éstos se controlan ajustando la
dosis. A pesar de recibir el tratamiento adecuado los movimientos
anormales pueden durar varios meses, por lo que puede ser preciso
que los familiares ayuden al paciente en su higiene personal y
actividades cotidianas, y que el niño reciba clases de
apoyo para mantener un adecuado rendimiento escolar académico.
¿Cuáles
son los efectos secundarios del tratamiento?
Tanto los salicilatos como otros antiinflamatorios no esteroideos
son habitualmente bien tolerados, máxime considerando que
se utilizan durante un breve intervalo de tiempo. La utilización
de esteroides a dosis altas puede producir ganancia de peso, hinchazón
de la cara, acné, estrías y aumento del vello corporal.
Dado que la prevención de la enfermedad se basa en la administración
periódica de penicilina conviene tener presente que existe
un riesgo, aunque sea muy bajo, de que el paciente desarrolle
una alergia a la penicilina. Las inyecciones de penicilina son
dolorosas, lo que complica el cumplimiento del tratamiento preventivo
por parte del paciente.
¿Durante
cuánto tiempo se debe mantener la prevención secundaria?
La historia natural de la enfermedad indica que las recurrencias
(tener otro ataque) de Fiebre Reumática son más
frecuentes en los primeros 3-5 años del primer brote. Asimismo,
el riesgo de desarrollar carditis aumenta con cada episodio de
la enfermedad. Por ello la prevención (secundaria) de la
infección estreptocócica es fundamental en todos
los pacientes que han tenido una Fiebre Reumática, independientemente
de su severidad, ya que sujetos con formas muy leves también
pueden presentar recurrencias. Los especialistas en fiebre reumática
están de acuerdo en que, en sujetos que no han tenido problemas
cardiacos, la prevención secundaria con antibióticos
debe durar 5 años o hasta que el enfermo cumpla los 18
años, recomendándose siempre el criterio más
prolongado de los dos. Cuando ha existido daño cardiaco
se recomienda mantener la profilaxis hasta los 40 años.
Todos los pacientes que hayan tenido daño valvular deber
recibir profilaxis antibiótica antes de las extracciones
o manipulaciones dentales o de cualquier cirugía, ya que
gérmenes de estas localizaciones pueden pasar a la sangre
y producir una infección valvular (endocarditis bacteriana).
¿Qué
tipo de revisiones y controles periódicos son necesarios?
Los controles clínicos y analíticos deben ser frecuentes
durante la enfermedad aguda, así como en los pacientes
con carditis o corea. Una vez que desaparecen los síntomas
se debe establecer un calendario para la administración
del tratamiento preventivo y para las revisiones por cardiología.
¿Cuánto
tiempo dura la enfermedad?
Los principales síntomas de la enfermedad son autolimitados.
Sin embargo, siempre existe el riesgo de recurrencias, sobre todo
en los 5 años siguientes a la aparición de la enfermedad.
El mantenimiento del tratamiento preventivo (profilaxis) es obligatorio
para disminuir la probabilidad de recaídas.
¿Cuál
es el pronóstico a de la enfermedad?
Las recaídas son impredecibles, tanto en lo relativo a
cuándo sucederán como a su intensidad. El haber
tenido una carditis en el primer brote aumenta el riesgo de tener
secuelas, aunque se puede producir una recuperación completa.
La cirugía de recambio valvular puede ser necesaria cuando
existen lesiones significativas de las válvulas del corazón.
¿Cómo
afecta a las actividades cotidianas?
Durante la fase aguda de la enfermedad se debe guardar reposo,
máxime si existe carditis. Ello interfiere evidentemente
con la escolaridad y la vida diaria de los niños. Sin embargo,
una vez que desaparecen los síntomas no debe existir ninguna
limitación para las actividades cotidianas escolares o
la práctica deportiva, siempre y cuando no exista daño
cardiaco que recomiende lo contrario.
ARTRITIS
POST-ESTREPTOCÓCICA
¿Qué es?
Se han descrito casos de artritis asociada a infección
estreptocócica en adolescentes y en adultos que no cumplen
los criterios diagnósticos de Fiebre Reumática (criterios
de Jones). La artritis puede afectar a las articulaciones de las
manos, responder de forma incompleta al tratamiento con antiinflamatorios
no esteroideos, y durar varios meses. El diagnóstico se
basa en asociar la presencia de estos síntomas con la demostración
de una infección reciente por estreptococo. Algunos de
estos pacientes pueden desarrollar en el futuro carditis, por
lo que la mayoría de los médicos coinciden en que
la artritis post estreptocócica es una variante de Fiebre
Reumática. Por tanto, se recomienda tanto la profilaxis
con antibióticos como descartar la existencia de carditis.

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