| PÚRPURA
de SCHÖNLEIN-HENOCH
¿Qué
es?
La púrpura de Schönlein-Henoch (PSH) es una enfermedad
caracterizada por la inflamación de los capilares (vasos
sanguíneos pequeños). Esta inflamación se
llama vasculitis y generalmente afecta a los capilares de la piel,
el intestino y los riñones. La sangre se puede escapar
de los vasos sanguíneos inflamados de la piel, produciendo
una erupción de color rojo oscuro o violáceo que
se llama púrpura. Puede ocurrir lo mismo en el intestino
o en los riñones, por lo que se puede eliminar sangre en
las heces o en la orina (hematuria).
La PSH se llama así en honor a los dos médicos que,
de manera independiente, describieron la enfermedad hace más
de 100 años.
¿Cómo
es de frecuente?
unque la PSH no es una enfermedad frecuente, representa la primera
causa de vasculitis sistémica en niños con edades
comprendidas entre los 5 y los 15 años. Es el doble de
frecuente en niños que en niñas. La enfermedad tiene
una frecuencia similar en todos los grupos raciales y zonas geográficas.
La mayoría de los casos que se producen durante el otoño
y la primavera.
¿Cuál
es la causa de la enfermedad?
La causa de la enfermedad es desconocida. Clásicamente
se ha considerado que un agente infeccioso (un virus o una bacteria)
podría ser el desencadenante de la enfermedad, ya que con
frecuencia la PSH aparece días después de una infección
catarral. Sin embargo, también se han descrito casos de
PSH coincidiendo con la toma de algunas medicinas o alimentos,
después de picaduras de insectos, así como tras
una exposición al frío o a toxinas químicas.
Por este motivo se utilizó con anterioridad el término
“púrpura alérgica”, ya que se pensó
que la PSH era un tipo de reacción alérgica a todos
estos agentes. En algunos países se denomina “púrpura
reumatoide” por que produce síntomas musculares y
articulares (ver más abajo, ¿Cuáles son los
síntomas más habituales?).
El hallazgo de depósitos de productos específicos
del sistema inmune, como la inmunoglobulina A (IgA), en las lesiones
de PSH sugiere que existe una respuesta anormal de dicho sistema,
que ataca a los pequeños vasos sanguíneos de la
piel, articulaciones, tracto digestivo, riñones y, muy
raramente, del sistema nervioso central o de los testículos,
produciendo la enfermedad.
¿Es
una enfermedad hereditaria? ¿Es contagiosa? ¿Se
puede prevenir?
La PSH no es una enfermedad hereditaria ni contagiosa, y tampoco
puede ser prevenida.
¿Cuáles
son los síntomas más habituales?
El síntoma principal es un exantema (erupción) característico
que está presente en todos los pacientes. El exantema generalmente
empieza como pequeños habones, áreas de enrojecimiento
o manchas rojas sobreelevadas que, conforme pasan las horas, van
adquiriendo una coloración violácea. Se llama “púrpura
palpable” porque las lesiones están algo sobreelevadas
al tacto. La púrpura se extiende principalmente a lo largo
de las piernas hasta las nalgas, aunque algunas lesiones pueden
aparecer en cualquier otra localización (brazos o tronco).
La mayoría de los pacientes (>65%) tiene dolor en las
articulaciones (artralgias), o dolor con inflamación y
limitación de la movilidad de alguna articulación
(artritis), más frecuentemente a nivel de las rodillas
y los tobillos. Más raramente pueden presentar estos síntomas
en las muñecas, codos y dedos de las manos. Las artralgias
y/o artritis pueden ir acompañadas de inflamación
y dolor de los tejidos que rodean la articulación. En las
fases iniciales de la enfermedad, particularmente en niños
muy pequeños, puede existir una hinchazón de la
frente, las manos, los pies, y el escroto. Los síntomas
articulares son transitorios y desaparecen en pocos días.
Cuando existe inflamación de los vasos sanguíneos
del intestino (>60%) se produce un dolor abdominal intermitente
que se localiza alrededor del ombligo, que puede acompañarse
de sangrados digestivos generalmente leves (ocasionalmente éstos
pueden ser graves). Muy raramente se puede producir una invaginación
(plegamiento anormal del intestino en el que un fragmento se mete
dentro de otro como se pliega un catalejo), lo que puede ocasionar
una obstrucción que requiera cirugía.
Cuando existe una inflamación de los vasos sanguíneos
del riñón (20-35% de los pacientes) éstos
pueden sangrar, detectándose en la orina cantidades variables
de sangre (hematuria) o proteínas (proteinuria). Generalmente
la enfermedad renal no es grave. En casos excepcionales (1-5%)
la enfermedad renal puede durar meses o años, pudiendo
conducir a la insuficiencia renal. En estos casos se solicita
la colaboración de un nefrólogo pediátrico
(especialista en las enfermedades renales de los niños).
Los síntomas comentados anteriormente duran generalmente
unas 4-6 semanas. Ocasionalmente los niños pueden tener
síntomas articulares, digestivos o renales pocos días
antes que los cutáneos. Asimismo, los síntomas pueden
aparecer simultáneamente, o progresivamente en distinto
orden. De forma absolutamente excepcional puede existir inflamación
de los vasos sanguíneos de otros órganos, produciendo
convulsiones, hemorragias cerebrales o pulmonares, o inflamación
de los testículos.
¿Es
la enfermedad igual en todos los niños?
La enfermedad es más o menos la misma, aunque existen muchísimas
variaciones en la intensidad de la afectación cutánea
o de otros órganos entre los niños afectados. La
PSH se puede presentar una sola vez, o repetirse varias veces.
¿Es
la enfermedad igual en niños y en adultos?
La enfermedad en niños no se diferencia de la enfermedad
en adultos, sólo que en éstos es mucho más
infrecuente.
¿Cómo
se diagnostica?
El diagnóstico de PSH es clínico, y se basa en la
presencia de la púrpura característica (palpable,
más extensa en piernas y nalgas), asociada o no a dolor
abdominal, afectación articular y hematuria. Hay que descartar
otras enfermedades que pueden producir síntomas similares.
¿Qué
análisis o qué pruebas son útiles?
No hay ningún análisis que confirme o contribuya
al diagnóstico de PSH. Los estudios que valoran la existencia
de inflamación en el organismo, como la velocidad de sedimentación
(VSG) o la proteína C reactiva (PCR), pueden ser normales
o estar elevados. La prueba de hemorragias ocultas en heces puede
ser positiva si existen pequeños sangrados digestivos.
Durante la evolución se deben realizar análisis
de orina para valorar si existe afectación renal. La presencia
de hematuria leve es frecuente y se resuelve espontáneamente
con el tiempo.
En los casos en que exista afectación renal grave (proteinuria
intensa o insuficiencia renal) debe realizarse una biopsia renal.
¿Cuál
es su tratamiento?
La mayoría de los niños con PSH evolucionan muy
favorablemente y no precisan ningún tipo de tratamiento.
El tratamiento, en los casos en que resulta necesario, es sintomático
e incluye analgésicos como el paracetamol para el dolor,
o antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno o el naproxeno
cuando la sintomatología articular es importante.
La administración de esteroides (prednisona) está
indicada en pacientes con síntomas digestivos intensos,
cuando existe hemorragia gastrointestinal o cuando, de manera
muy infrecuente, existe afectación significativa de algunos
órganos (por ejemplo los testículos). Si se produce
una enfermedad renal severa es necesario realizar una biopsia
renal y valorar la indicación de tratamientos que combinen
esteroides con inmunosupresores.
¿Cuáles
son los principales efectos secundarios del tratamiento?
Dado que en la mayoría de los casos no es necesario utilizar
ningún tratamiento, o sólo se utiliza durante un
periodo breve de tiempo, no es de esperar la aparición
de efectos secundarios. Estos sí se pueden presentar en
los pocos casos en que existe afectación renal grave que
requiere la administración de esteroides e inmunosupresores
(discutidos detalladamente en el capítulo “Efectos
secundarios del tratamiento farmacológico”).
¿Cuánto
tiempo dura la enfermedad?
La enfermedad puede durar entre 4 y 6 semanas. La mitad de los
niños presentan al menos una recurrencia en las seis semanas
siguientes al proceso, siendo habitualmente más leves y
más breves que el primer episodio. La mayoría de
los pacientes se recuperan sin ningún tipo de secuelas.
¿Qué
tipo de revisiones y controles periódicos son necesarios?
Dado que en ocasiones no existe afectación renal hasta
unas semanas después del inicio de los síntomas
es recomendable realizar análisis de orina periódicos
durante el curso de la enfermedad y hasta unos 2-3 meses después
de la PSH.
¿Cuál
es el pronóstico de la enfermedad?
En la mayoría de los niños la enfermedad es autolimitada
y no produce ningún problema duradero.
Existe un minúsculo porcentaje de pacientes con afectación
renal persistente o grave cuya enfermedad puede seguir un curso
progresivo que puede desembocar incluso en el desarrollo de una
insuficiencia renal.
¿Puede
ir al colegio? ¿Puede practicar deportes?
Durante la fase activa de la enfermedad debe limitarse la actividad
física de los pacientes. Una vez que la PSH cede los niños
deben volver al colegio y desarrollar sus actividades habituales.
Los niños no deben ser vacunados durante la fase activa
de la enfermedad, siendo el pediatra del niño quién
indicará cuándo es el momento adecuado para ponerlas.

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