| SINDROMES
FEBRILES RECURRENTES ASOCIADOS A ANOMALÍAS GENÉTICAS
Introducción
Investigaciones llevadas a cabo recientemente han descubierto
que algunas enfermedades febriles poco frecuentes son producidas
por alteraciones genéticas. En algunas puede haber varios
familiares afectados.
¿Qué
significa una anomalía genética?
Quiere decir que un gen ha sido modificado por un tipo de accidente
llamado “mutación”. Esta mutación cambia
la función del gen implicado, lo que produce una información
errónea que origina la enfermedad. En las células
de todos nosotros hay 2 copias de cada gen. Una copia se hereda
de la madre y la otra del padre. La mutación puede estar:
a.- Presente en los padres. La herencia puede entonces ser de
dos tipos diferentes:
- Recesiva. Significa que ambos padres llevan la mutación,
pero sólo en uno de sus dos genes. Para que se produzca
la enfermedad los dos genes tienen que estar afectados, por lo
que ninguno de los padres estará enfermo. El riesgo de
que el niño herede la mutación es del 25%.
- Dominante. Significa que basta con que uno de los dos genes
tenga la mutación para que se produzca la enfermedad. En
ese caso uno de los padres estará enfermo. El riesgo de
que el niño herede la mutación es del 50%.
- b.- Ausente en los padres. El accidente ha ocurrido durante
la concepción del niño. Es lo que se conoce como
“mutación de novo”. En teoría, los demás
hijos no tienen riesgo (aparte del azar) de que se repita la mutación.
Los hijos del niño afectado tienen un riesgo del 50% de
heredar la mutación.
SINDROMES
FEBRILES PERIÓDICOS HEREDITARIOS
FIEBRE
MEDITERRÁNEA FAMILIAR
Es objeto de un capítulo independiente por lo que no se
abordará aquí.
TRAPS
(Tumor Necrosis Factor Receptor Associated Periodic Syndrome)
Sinónimos: Síndrome Periódico Asociado al
Receptor del TNF (Factor de Necrosis Tumoral), o Fiebre Hiberniana
Familiar.
¿Qué
es?
El TRAPS es una enfermedad descrita hace poco cuya herencia es
de tipo dominante. Se caracteriza por episodios repetidos de fiebre
en picos de 2 ó 3 semanas de duración que típicamente
se acompaña de molestias gastrointestinales, erupciones
cutáneas dolorosas, dolor muscular y tumefacción
periorbitaria (hinchazón alrededor de los ojos).
El curso del TRAPS es bastante benigno y autolimitado, aunque
hasta un 14% de los pacientes puede desarrollar una enfermedad
renal grave llamada amiloidosis (ver síntomas principales).
¿Cómo
es de frecuente?
Su frecuencia real se desconoce, aunque el TRAPS es una enfermedad
rara (hay menos de 100 casos confirmados a día de hoy).
Afecta por igual a niños y a niñas. El inicio de
los síntomas se produce al final de la infancia o durante
la vida adulta.
Aunque los primeros casos fueron descritos en familias de origen
Irlandés o Escocés, se ha identificado la enfermedad
en Franceses, Italianos, Judíos sefardíes y askenazis,
Armenios, y Arabes. La enfermedad evoluciona en brotes, de frecuencia
o periodicidad impredecibles, durante toda la vida del individuo.
Las estaciones del año o el clima no parecen afectar el
curso de la enfermedad.
¿Cuál es la causa de la enfermedad?
EL TRAPS se debe a una anomalía hereditaria de la proteína
conocida como Receptor del Factor de Necrosis Tumoral (o TNFR).
Esta anomalía produce un aumento exagerado de la respuesta
inflamatoria aguda normal del paciente, lo que explica sus síntomas:
fiebre, escalofríos y dolor.
En condiciones normales el TNFR disminuye la magnitud de la respuesta
producida por una hormona inflamatoria llamada Factor de Necrosis
Tumoral (TNF); al estar el TNFR alterado el TNF actúa de
forma mucho más intensa a como debería hacerlo.
Una infección, un traumatismo o el estrés psicológico
pueden desencadenar brotes de la enfermedad. La relación
entre el TRAPS y la amiloidosis se puede deber tanto a factores
genéticos como a la inflamación crónica.
¿Es
una enfermedad hereditaria?
EL TRAPS tiene un patrón de herencia dominante, lo que
significa que puede darse en más de un miembro de cada
generación de una familia. La disminución progresiva
de la tasa de endogamia (matrimonio entre miembros de una misma
familia) que existía en algunas zonas ha reducido la posibilidad
de que se den casos múltiples.
El gen responsable del TRAPS ha sido identificado en el cromosoma
12 (región12p13). Las mutaciones de este gen producen un
receptor del TNF anormal, que no se libera como debe durante la
respuesta inflamatoria mediada por el TNF. A día de hoy
se han identificado 33 mutaciones diferentes de este gen.
¿Por
qué ha tenido mi hijo la enfermedad? ¿Se puede prevenir?
El niño puede heredar la enfermedad de uno de sus padres
o tener una “mutación de novo”. La persona
con la mutación puede o no mostrar síntomas del
TRAPS.
La enfermedad no pude prevenirse en la actualidad.
¿Es
contagiosa?
El TRAPS no es una enfermedad contagiosa. Sólo los sujetos
con la alteración genética pueden desarrollar la
enfermedad.
¿Cuáles
son los síntomas más habituales?
Los síntomas principales son ataques recurrentes de fiebre
que duran típicamente 2 ó 3 semanas y que se asocian
a escalofríos y a dolor muscular en el tronco y en los
brazos. El exantema (erupción cutánea) típico
es rojo y doloroso, ya que la piel y los músculos subyacentes
(que están debajo de la erupción) están inflamados.
Al inicio de los brotes la mayoría de los pacientes experimentan
calambres musculares dolorosos que aumentan progresivamente de
intensidad y se desplazan a otras partes de los miembros (migración
distal). Posteriormente aparece la erupción. También
es frecuente que se quejen de dolor abdominal difuso con nauseas
y vómitos. La conjuntivitis y la tumefacción periorbitaria
son bastante características del TRAPS, aunque también
están presente en otras enfermedades (alergias).
El TRAPS puede tener otras presentaciones clínicas aparte
de la forma típica, con una mayor o menor duración
de los brotes. También se han descrito casos de dolor torácico
producido por inflamación de la membrana que envuelve a
los pulmones (pleura) o al corazón (pericardio).
La amiloidosis es la complicación más grave del
TRAPS, aunque sólo se produce en una minoría de
casos. Se manifiesta por la aparición de grandes cantidades
de proteínas en la orina y la progresión a una insuficiencia
renal.
¿Es
la enfermedad igual en todos los niños?
La presentación del TRAPS varía de un paciente a
otro, sobre todo en la duración tanto de los ataques como
de los períodos sin síntomas. La combinación
de los síntomas principales también es variable.
Estas diferencias pueden ser explicadas en parte por factores
genéticos.
¿Cómo
se diagnostica?
Un médico con experiencia sospecha el TRAPS por los síntomas
clínicos y la historia familiar.
Los análisis de sangre repetidos durante los ataques son
útiles para detectar la inflamación. El diagnóstico
sólo se confirma por la demostración de mutaciones
en el estudio genético.
El diagnóstico diferencial es con otras enfermedades que
producen fiebre recurrente, especialmente la Fiebre Mediterránea
Familiar y el síndrome Hiper IgD.
¿Cuál
es su tratamiento?
En la actualidad ningún tratamiento puede prevenir o curar
la enfermedad. Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) pueden
aliviar los síntomas durante los ataques. Los esteroides
a altas dosis son a menudo efectivos, pero su uso prolongado tiene
importantes efectos secundarios. En algunos pacientes el bloqueo
selectivo del TNF al principio de un brote ha demostrado buenos
resultados.
¿Cuánto
tiempo debe durar el tratamiento?
Dado que ningún medicamento previene los brotes de la enfermedad
la duración del tratamiento se limita a la duración
de los síntomas.
¿Cuánto
tiempo dura la enfermedad?
La evolución del TRAPS consiste en brotes repetidos de
manera irregular a lo largo de la vida del individuo.
¿Cuál
es su pronóstico?
Sólo una pequeña minoría de pacientes, aquellos
con amiloidosis secundaria, tienen mal pronóstico. El riesgo
de desarrollar esta complicación que puede llevar a la
insuficiencia renal es difícil de determinar, ya que depende
tanto de factores genéticos como ambientales. En la actualidad
se desconoce si se puede evitar la aparición de amiloidosis.
¿Tiene
cura?
En la actualidad se desconoce si es posible curarse, pero no se
descarta. La modificación de la estructura del TNFR inducida
genéticamente no siempre altera su función. De hecho,
si se interrumpiese la exposición a los agentes que pueden
desencadenar la enfermedad se conseguiría una remisión
mantenida.
SÍNDROME
HIPER IGD (SHID)
Sinónimos: MAPS (Mevalonate kinase Associated Periodic
fever Syndrome), Síndrome Febril Periódico asociado
a la Mevalonato Quinasa, o HIDS (Hyper IgD Syndrome).
¿Qué
es?
El SHID o, más correctamente MAPS, es un síndrome
febril periódico hereditario. Los pacientes tienen ataques
repetidos de fiebre alta, exantemas (erupciones cutáneas),
aumento del tamaño de los ganglios linfáticos del
cuello, vómitos, dolor abdominal y diarrea. La forma más
severa de MAPS es una enfermedad muy rara que se halla presente
al nacimiento y que se llama aciduria mevalónica.
Los pacientes con aciduria mevalónica tienen graves episodios
de fiebre, así como retraso del crecimiento y secuelas
neurológicas. Las formas más leves de MAPS, a las
que nos referimos a continuación, son conocidas como Síndrome
Hiper IgD (SHID). Este nombre hace referencia a la presencia en
la sangre de la mayoría de los pacientes afectados de niveles
altos de una proteína llamada inmunoglobulina D (IgD).
¿Cómo
es de frecuente?
EL MAPS es una enfermedad rara. Hasta el momento se han descrito
unos 200 pacientes en todo el mundo. La mayoría de estos
tienen la forma leve (SHID). Esta forma es más común
en Europa Occidental, sobre todo en Francia y Holanda, aunque
ha sido descrito en pacientes de otras razas.
Los niños y las niñas se afectan con igual frecuencia.
Los síntomas suelen comenzar en la primera infancia, sobre
todo durante el primer año de vida.
¿Cuál
es la causa de la enfermedad?
El MAPS es un error congénito del metabolismo de causa
genética. El gen afectado se llama MVK. Cada gen contiene
las instrucciones para la formación de una proteína
específica; en el caso de MVK es la llamada mevalonato
quinasa. Esta proteína facilita una reacción química
en el cuerpo, la transformación de un compuesto llamado
mevalonato a otro llamado fosfomevalonato. Este es uno de los
pasos iniciales en la producción de un grupo importante
de moléculas en nuestro cuerpo, entre las que se encuentra
el colesterol.
Las enzimas genéticamente defectuosas afectan al metabolismo
de nuestro cuerpo y causan enfermedades que se conocen como errores
congénitos del metabolismo. La gravedad de la enfermedad
está relacionada con la severidad del déficit de
la enzima. En la forma leve (SHID) la actividad enzimática
es el 1-10% de lo normal.
A pesar de las investigaciones existentes desconocemos cómo
la falta de mevalonato quinasa produce fiebre e inflamación.
Durante los ataques hay una inflamación generalizada, como
si el cuerpo estuviera combatiendo una infección grave.
Esta inflamación produce fiebre, pérdida de apetito
y malestar, así como un aumento del número de leucocitos,
de la velocidad de sedimentación globular (VSG) y de la
proteína C reactiva (PCR) en la sangre. Dado que no hay
una infección responsable de esta inflamación el
MAPS se considera una enfermedad autoinflamatoria.
Se desconoce cómo un defecto genético que está
presente todo el tiempo origina una enfermedad que se manifiesta
sólo durante los ataques de fiebre. Estos pueden aparecer
espontáneamente o ser provocados por tensión emocional,
infecciones sin importancia y, de forma muy típica, por
las vacunaciones de la infancia.
Las mujeres con MAPS pueden tener ataques desencadenados por el
ciclo menstrual. Cuando están embarazadas tienden a tener
menos síntomas.
¿Es
una enfermedad hereditaria?
Como ocurre con casi todos los genes humanos, todas las células
del organismo tienen 2 copias de MVK. Una copia es heredada de
la madre, la otra del padre. La fiebre periódica sólo
aparece cuando ambas copias de MVK están dañadas.
Esto es conocido como herencia autosómica recesiva. Tanto
la madre como el padre tienen una copia defectuosa del gen MVK
y, aunque ellos están sanos, pueden pasar los genes dañados
a sus hijos.
Cada hijo de esta pareja tiene el 50% de posibilidades de ser
un portador sano (transmitir la enfermedad sin padecerla) y un
25% de desarrollar MAPS.
Los hijos de los pacientes sólo serán portadores
sanos, a no ser que sus parejas también tengan una copia
dañada del gen. Las posibilidades de que ambos miembros
de una pareja lleven un gen defectuoso aumenta cuando entre ellos
existe relación de parentesco (consanguinidad).
¿Es
contagiosa?
El MAPS no es contagioso.
¿Cuáles
son los síntomas más habituales?
Los ataques de fiebre duran de 5 a 7 días, y se repiten
cada 2-12 semanas. Los ataques empiezan de forma brusca, habitualmente
con escalofríos, palidez o incluso cianosis de los labios,
dedos de las manos y de los pies, sensación de frío
y, ocasionalmente, convulsiones febriles.
También es frecuente que se quejen de dolor de cabeza,
dolor abdominal, pérdida de apetito, y malestar. La mayoría
presenta, asimismo, nauseas, vómitos y/o diarrea. Puede
haber exantemas (erupciones cutáneas), llagas dolorosas
en la boca y dolores articulares; el hallazgo más llamativo,
sin embargo, es el aumento del tamaño de los ganglios linfáticos
del cuello y de otras regiones.
¿Es
la enfermedad igual en todos los niños?
Dependiendo de cuál sea la mutación la enfermedad
puede ser leve (SHIDS) o muy grave (aciuduria mevalónica).
Dentro de una misma familia la gravedad de la enfermedad puede
diferir entre los distintos miembros afectados.
¿Cómo
se diagnostica?
La enfermedad se sospecha en base a sus manifestaciones clínicas.
Aunque también se conoce como Síndrome Hiper IgD
los niveles de IgD pueden ser normales, sobre todo en los niños
más pequeños.
El diagnóstico se puede sospechar realizando una cromatografía
(un tipo de análisis muy especial) en una muestra de orina
recogida durante un ataque febril. Los niños con la enfermedad
tienen aumento de los niveles de ácido mevalónico.
En estos niños se puede medir la actividad de la mevalonato
quinasa en células sanguíneas, aunque esta prueba
sólo está disponible en centros muy determinados.
El estudio genético puede hacerse con fines de investigación.
¿Qué
análisis o qué pruebas son útiles?
Los análisis pueden demostrar una elevación de los
reactantes inflamatorios (VSG y PCR) durante los ataques. Los
niveles de IgD (una inmunoglobulina circulante) en suero están
con frecuencia elevados, aunque pueden ser normales en los primeros
estadios de la enfermedad.
¿Tiene
cura?
EL MAPS no tiene cura, ni se dispone de un tratamiento efectivo
que prevenga los ataques. Sin embargo, se están realizando
investigaciones para encontrar una terapia efectiva y segura.
¿Cuál
es su tratamiento?
Algunos pacientes han mejorado con antiinflamatorios no esteroideos
(AINE) o con prednisona. Los efectos de los agentes anti-TNF y
de la simvastatina, un fármaco que disminuye los niveles
de colesterol, están siendo investigados en la actualidad.
¿Cuánto
tiempo dura la enfermedad?
EL MAPS es una alteración que dura toda la vida.
¿Cuál
es el pronóstico de la enfermedad?
La forma leve (SHID) tiende a disminuir su gravedad con la edad
en muchos pacientes. Otros pueden desarrollar artritis, pero el
SHIDS no produce secuelas en ningún órgano.
CINCA
(Chronic Inflammatory Neurological Cutaneous Articular Syndrome)
Sinónimos: Síndrome Inflamatorio Crónico
Neurológico, Cutáneo y Articular. NOMID (Neonatal
Onset Multisystemic Disease, o Enfermedad Multisistémica
de inicio neonatal) en Norteamérica.
¿Qué
es?
El CINCA es un síndrome febril recurrente poco frecuente.
El síntoma más frecuente es un exantema cutáneo
(erupción) observado en el momento del nacimiento o durante
las primeras semanas de vida. El nombre CINCA significa que la
enfermedad está presente en la infancia, que hay manifestaciones
neurológicas como meningitis crónica, y que la afectación
articular es uno de los síntomas más importantes.
Otras enfermedades que producen síntomas en edades más
tardías, el Síndrome de Muckle-Wells (MWS) y la
Urticaria Familiar por Frío (FCU o Familial Cold Urticaria),
se hallan relacionados con el CINCA, ya que la alteración
genética ha sido identificada en el mismo gen.
¿Cómo
es de frecuente?
El CINCA es una enfermedad muy rara. Probablemente se han descrito
menos de 100 casos en todo el mundo. La enfermedad se manifiesta
con lesiones cutáneas presentes al nacimiento en la mayoría
de los casos. Su frecuencia es la misma en niños que en
niñas. Tampoco tiene una preferencia racial (se ha descrito
en caucásicos, negros, y asiáticos) ni estacional.
¿Cuál
es la causa de la enfermedad?
La causa del CINCA es genética. En la mitad de los casos
se puede encontrar una mutación en un gen conocido como
CIAS1 (Cryopyrin Inflammatory Associated Syndrome number one),
o Síndrome Inflamatorio asociado a la Criopirina número
1. Este gen se localiza en el cromosoma 1 y contiene la información
necesaria para fabricar una proteína llamada criopirina.
La modificación de este gen es responsable de una alteración
de la respuesta inflamatoria del organismo, aunque el mecanismo
exacto de esta alteración todavía es desconocido.
No se ha identificado ningún desencadenante para los brotes
del CINCA.
¿Es
una enfermedad hereditaria?
La mayoría de las veces no hay otros miembros de la familia
afectados por el CINCA. En el CINCA el gen se afecta en el momento
de la concepción (mutación de novo). Si los padres
no tienen ninguna mutación no hay más riesgo que
el derivado del azar de tener otro hijo con CINCA. Por el contrario,
cuando un paciente con CINCA se plantea tener hijos debe saber
que el riesgo de transmitir la enfermedad a su hijo es del 50%.
En los casos en los que no se detecta mutación el riesgo
genético es similar.
¿Por
qué ha tenido mi hijo la enfermedad? ¿Se puede prevenir?
El CINCA es una enfermedad genética. Si los padres con
un hijo afectado de CINCA quieren tener otro niño está
justificado el solicitar consejo genético, aunque para
poder realizar el diagnóstico prenatal es necesario que
alguno de los padres presente la mutación genética.
Hoy día no es posible detectar el CINCA mediante ecografías
realizadas durante el embarazo.
¿Es
contagiosa?
El CINCA no es contagioso.
¿Cuáles
son los síntomas más habituales?
Alrededor de la mitad de los niños con CINCA nacen prematuramente.
A menudo parece que tienen una infección aunque nunca se
encuentra un germen. El primer síntoma de la enfermedad
es un exantema cutáneo que recuerda a una urticaria, aunque
no produce picazón. La intensidad del exantema fluctúa
durante el día. El segundo síntoma es la afectación
de las articulaciones, que en ocasiones consiste en una tumefacción
articular transitoria que no produce deformidad. En algunas formas
graves (menos del 50%) puede verse un crecimiento excesivo del
cartílago de crecimiento, de la epífisis (extremo
del hueso) o de la rótula, lo que produce una deformidad
articular y alteraciones en las radiografías.
El tercer componente de la enfermedad es el neurológico.
Es característico que los pacientes refieran dolores de
cabeza crónicos como resultado de la existencia de una
inflamación meníngea crónica. Es frecuente
que el cráneo esté ligeramente aumentado de tamaño,
o que se produzca un retraso en el cierre de la fontanela anterior.
También existe un aumento de la presión intracraneal
que probablemente contribuya a los dolores de cabeza. Con el tiempo
se pueden producir alteraciones oculares y disminución
de la visión, producidas por la inflamación crónica
y el edema de papila. Asimismo, es frecuente que exista un grado
variable de sordera neurosensorial. El CINCA también produce
un retraso del crecimiento progresivo y alteraciones de las extremidades.
Así, los niños mayores tienen unas manos cortas
y gruesas, con los dedos de las manos y de los pies “en
palillo de tambor” (la última falange es muy gruesa
y la uña tiene un aspecto “en vidrio de reloj”).
¿Es
la enfermedad igual en todos los niños?
No, la enfermedad varía desde formas muy leves a muy graves.
Alrededor de un 10% de los pacientes no tienen afectación
meníngea, mientras que menos del 50% tiene una afectación
articular grave.
¿Cómo
se diagnostica?
El CINCA se sospecha por los síntomas clínicos y
se confirma con el estudio genético. La alteración
genética, sin embargo, sólo está presente
en la mitad de los casos; la otra mitad probablemente es producida
por anomalías genéticas todavía no conocidas.
¿Tiene
cura?
El CINCA no pude curarse. Tampoco se pueden prevenir los ataques,
aunque el tratamiento sintomático pude reducir la inflamación
y el dolor. Investigaciones recientes han identificado nuevos
fármacos que están siendo analizados en la actualidad.
¿Cuál
es su tratamiento?
El tratamiento del CINCA no es curativo sino sintomático,
para lo que se usan antiinflamatorios no esteroideos (AINE), corticoides,
y analgésicos. Los ensayos con agentes anti-TNF como el
etanercept han obtenido unos resultados muy variables.
La rehabilitación física es extremadamente importante
cuando existe deformidad articular; con el tiempo puede resultar
necesario la utilización de férulas y de ayudas
para la deambulación. En ocasiones las deformidades son
de tal gravedad que precisan cirugía ortopédica.
Otras complicaciones tienen tratamientos especiales. Así,
la sordera puede tratarse con audífonos, mientras que en
aquellos niños en los que existe pérdida de visión
por depósitos corneales se puede valorar la realización
de un transplante de córnea.
¿Cuánto
tiempo dura la enfermedad?
El CINCA es una enfermedad genética y dura por lo tanto
toda la vida.
¿Cuál
es el pronóstico de la enfermedad?
Los niños con CINCA pueden tener alteraciones del crecimiento
durante el curso de la enfermedad. Su pronóstico funcional
depende de la severidad de la afectación articular, mientras
que el pronóstico a largo plazo también depende
de la gravedad de la meningitis crónica. Las lesiones cerebrales
pueden estar relacionadas con los raros casos de fallecimiento
descritos en pacientes con CINCA.
SÍNDROME
de MUCKLE-WELLS (MWS) y URTICARIA FAMILIAR por FRÍO (FCU)
Otras dos enfermedades propias de niños mayores o adultos,
MWS y FCU, se producen por mutaciones del mismo gen que el CINCA;
como en éste, en alrededor de la mitad de los casos no
hay mutaciones en el gen CIAS1. Unos 10 laboratorios en Europa
y EE.UU. están investigando estas enfermedades en 2003.
A diferencia de lo que sucede en el CINCA, tanto en el MWS como
la FCU es frecuente que varios miembros de una misma familia tengan
la enfermedad. Su herencia es autosómica (es decir aparece
tanto en mujeres como en hombres) dominante (uno de los padres
está afectado).
SINDROMES
FEBRILES SIN ALTERACIONES GENETICAS CONOCIDAS
SÍNDROME DE FIEBRE PERIÓDICA, AFTAS, FARINGITIS
Y ADENITIS o Síndrome PFAPA (Periodic Fever, Aphtous
Pharyngitis, Adenitis)
Sinónimos: Síndrome de Marshall
¿Qué
es?
EL PFAPA es la abreviatura en inglés de Síndrome
de Fiebre Periódica, Estomatitis Aftosa, Faringitis y Adenitis
cervical. Esta enfermedad se caracteriza por ataques de fiebre
recurrente de inicio en la infancia temprana (entre los 2 y 4
años). Es una enfermedad benigna pero que tiene un curso
crónico, con tendencia a mejorar a lo largo del tiempo.
Esta entidad fue reconocida por primera vez en 1987 y denominada
síndrome de Marshall.
¿Cómo
es de frecuente?
La frecuencia del PFAPA es desconocida, pero la enfermedad parece
ser más frecuente de lo que se piensa.
¿Cuál
es la causa de la enfermedad?
En la actualidad se desconoce la causa exacta de la enfermedad.
Durante los períodos febriles el sistema inmune (sistema
de defensa contra las infecciones) de los niños con la
enfermedad se activa. Esta activación produce una respuesta
inflamatoria autolimitada (se quita sola), con fiebre e inflamación
de la boca o del cuello. Entre los episodios no existen signos
de inflamación, sin que durante los episodios pueda aislarse
ningún agente infeccioso.
¿Es
una enfermedad hereditaria?
De manera excepcional se han descrito casos en una misma familia,
aunque no se han encontrado causas genéticas hasta el momento.
¿Es
contagiosa?
El síndrome PFAPA no es una enfermedad ni infecciosa ni
contagiosa, incluso en el caso de que algún agente infeccioso
pudiera tener alguna relación con el mismo.
¿Cuáles
son los síntomas más habituales?
El síntoma principal es la fiebre recurrente acompañada
de dolor de garganta, llagas en la boca y/o aumento de tamaño
de los ganglios cervicales. Los episodios febriles se presentan
de forma brusca y duran poco, habitualmente de 3 a 6 días.
Durante los episodios el niño aparece muy enfermo y se
queja de al menos uno de los tres síntomas descritos anteriormente.
Los episodios febriles se repiten cada pocas semanas. En los períodos
que transcurren entre los episodios el niño no tiene ningún
síntoma y su actividad es normal. El desarrollo del niño,
que parece completamente sano entre los episodios, es absolutamente
normal.
¿Es
la enfermedad igual en todos los niños?
Los síntomas anteriormente descritos se encuentran en todos
los niños afectos. Sin embargo, algunos niños pueden
tener formas más leves de la enfermedad, mientras que otros
pueden presentar más síntomas, como malestar general,
dolores articulares, dolor abdominal, dolor de cabeza, vómitos,
diarrea o tos.
¿Cómo
se diagnostica?
No hay ningún análisis o prueba de imagen específica
para el PFAPA. La enfermedad se diagnostica por su presentación
clínica. Para confirmar el diagnóstico es necesario
excluir otras enfermedades que se presentan con síntomas
similares.
¿Qué
análisis o qué pruebas son útiles?
Son útiles la velocidad de sedimentación globular
(VSG) o la proteína C reactiva (PCR), que miden el grado
de inflamación y que se elevan durante los ataques.
¿Tiene
cura?
No hay tratamiento especifico para curar el síndrome PFAPA.
El objetivo del tratamiento es controlar los síntomas durante
los episodios febriles. En la mayoría de los casos la enfermedad
desaparece espontáneamente con el tiempo.
¿Cuál
es su tratamiento?
Los síntomas no suelen responder al paracetamol o a los
antiinflamatorios no esteroideos. En cambio, una sola dosis de
prednisona dada al inicio de los síntomas ha demostrado
acortar su duración; desafortunadamente, el intervalo de
tiempo que transcurre entre los episodios también se puede
acortar con este tratamiento. En algunos pacientes se puede valorar
el realizar una amigdalectomía.
¿Cuál
es el pronóstico de la enfermedad?
a enfermedad puede durar unos pocos años, ya que con el
tiempo el intervalo entre los episodios de fiebre se incrementa
para, finalmente, desaparecer. A largo plazo, por tanto, el PFAPA
es autolimitado desapareciendo generalmente antes de la edad adulta.
Los pacientes con PFAPA no desarrollan daño renal a pesar
de que su evolución sea larga. El crecimiento y el desarrollo
del niño habitualmente tampoco se ven afectados.

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