| ARTRITIS
de la ENFERMEDAD de LYME
¿Que
es?
La enfermedad de Lyme es una infección producida por la
bacteria Borrelia burgdorferi, transmitida por la picadura de
diversas garrapatas. Aunque la infección puede afectar
a la piel, al sistema nervioso central, al corazón, a los
ojos y a otros órganos, en la artritis de Lyme las articulaciones
son, en la mayoría de los casos, el único órgano
afectado; aún en este caso puede existir previamente una
erupción en el lugar donde se produjo la picadura, consistente
en una lesión rojiza que al tiempo que va creciendo deja
un centro blanco (eritema migrans). En raras ocasiones hay pacientes
no tratados de Artritis de Lyme en los que la enfermedad puede
progresar y afectar al sistema nerviosos central.
¿Cómo
es de frecuente?
De todos los niños con artritis sólo una minoría
tiene la enfermedad de Lyme. A pesar de ello, la enfermedad representa
una de las causas más frecuentes de artritis desencadenada
por una infección bacteriana en niños en el centro
y el norte de Europa. Es una enfermedad característica
de niños en edad escolar que raramente se produce antes
de los 4 años. Hay casos en toda Europa, aunque es mucho
más frecuente en Europa Central y en las regiones más
meridionales de Escandinavia, las que limitan con el mar Báltico.
El ciclo vital de las garrapatas hace que la transmisión
se produzca con mayor frecuencia, dependiendo de la temperatura
y humedad ambientales, entre los meses de Abril y Octubre. Sin
embargo, dado el intervalo de tiempo variable que pasa desde la
picadura hasta la aparición de la artritis, la enfermedad
puede aparecer en cualquier época del año.
¿Cuál
es la causa de la enfermedad?
La causa de la enfermedad es la bacteria Borrelia burgdorferi
que, en Europa, se transmite a través de la picadura de
la garrapata Ixodes Ricinus. Hay que tener en cuenta que la mayoría
de las garrapatas no están infectadas, y que la mayor parte
de las picaduras de garrapata no producen la enfermedad. Asimismo,
aún en caso de infección, puesta de manifiesto por
la presencia de eritema migrans, sólo una minoría
de los pacientes progresan a estadios tardíos de la enfermedad,
desarrollando una artritis de Lyme; la aparición de artritis
es, de hecho, excepcional en pacientes tratados adecuadamente
con antibióticos durante los primeros estadios de la enfermedad.
Por tanto, aunque la frecuencia de la borreliosis de Lyme (detectada
por la presencia de eritema migrans) pueda ser de hasta 1 por
cada 1.000 niños al año, es excepcional la aparición
de manifestaciones tardías de la enfermedad como la artritis.
¿Es
una enfermedad hereditaria?
La artritis de Lyme no es una enfermedad hereditaria sino infecciosa.
Su forma crónica, sin embargo, puede tener relación
con ciertos marcadores genéticos, aunque todavía
no se conocen con precisión los mecanismos de dicha asociación.
¿Porqué
ha tenido mi hijo la enfermedad? ¿Se puede prevenir?
Las garrapatas abundan en ciertas regiones de Europa, por lo que
es muy difícil evitar su picadura. Sin embargo, que se
produzca una picadura por una garrapata infectada no implica necesariamente
que se transmita la infección. Las garrapatas se alimentan
de la sangre de la persona a la que han picado, por lo que habitualmente
permanecen adheridas a la misma entre 3 y 5 días. La transmisión
de Borrelia burgdorferi no se produce en el momento de la picadura,
sino varias horas después (hasta día y medio), ya
que la bacteria tiene que alcanzar las glándulas salivales
de la garrapata para poder ser excretada con su saliva dentro
de su huésped, el niño en este caso. Por ello, si
se busca la presencia de garrapatas en los niños cada tarde,
y se quitan de inmediato, es muy improbable que se produzca la
transmisión del germen. Por otro lado, no se recomienda
la utilización de tratamientos antibióticos preventivos
después de una picadura de garrapata.
Sí se deben utilizar los antibióticos ante las manifestaciones
iniciales de la enfermedad (como el eritema migrans), ya que su
uso impedirá la proliferación de la bacteria y la
aparición de la artritis. En Estados Unidos se desarrolló
una vacuna que protegía contra una sola cepa de Borrelia
burgdorferi, aunque se retiró por motivos económicos;
dicha vacuna carece de utilidad en nuestro medio ya que en Europa
existen varias cepas de la bacteria.
¿Es
contagiosa?
La enfermedad es infecciosa pero no contagiosa ya que sólo
la garrapata, y no el humano, pueden transmitir la enfermedad.
¿Cuales
son los síntomas más habituales?
El síntoma principal es la hinchazón con derrame
y limitación del movimiento de las articulaciones afectas.
Es frecuente que exista una disparidad entre la intensidad del
derrame articular (muy grande) y la del dolor (escaso o ausente).
Aunque la enfermedad puede afectar tanto a articulaciones grandes
como a pequeñas, la que se afecta con más frecuencia
y que raramente no está implicada es la rodilla. Así,
al menos las dos terceras partes de los niños tienen una
monoartritis (artritis en una sola articulación) de rodilla,
y más del 95% tienen un curso oligoarticular (artritis
en 4 o menos articulaciones), permaneciendo la rodilla a menudo
como la única articulación inflamada después
de un tiempo de evolución.
La artritis es episódica en las 2/3 partes de los pacientes,
esto es, desaparece espontáneamente en un periodo que oscila
de unos días a unas semanas para, después de un
intervalo de tiempo variable en el que no existe ningún
tipo de síntomas, volver a aparecer en las mismas articulaciones.
Habitualmente tanto la frecuencia como la duración de los
episodios de inflamación articular disminuyen con el tiempo;
en otros casos, sin embargo, pueden aumentar evolucionando la
artritis hacia la cronicidad. Más raramente se han descrito
casos con artritis crónica (de una duración mayor
a 3 meses) desde el inicio.
¿Es
la enfermedad igual en todos los niños?
No. La enfermedad puede ser aguda (sólo existe un único
episodio de artritis), episódica o crónica.
¿Es
la enfermedad igual en niños y en adultos?
La enfermedad es similar en niños y en adultos, aunque
la frecuencia de artritis puede ser mayor en niños. Por
el contrario, cuanto menor sea el niño más corto
es el curso de la enfermedad y mejor tanto su respuesta al tratamiento
antibiótico como su pronóstico.
¿Cómo
se diagnostica?
Para poder hacer el diagnóstico es importante pensar en
ella a la hora de evaluar a un niño con artritis de causa
desconocida, sobre todo en determinados ámbitos geográficos.
El diagnóstico se puede confirmar realizando análisis
de sangre y, en algunas ocasiones, mediante análisis realizados
en líquido sinovial (el extraído de las articulaciones
inflamadas). Por lo que respecta a los análisis de sangre
hay técnicas de Enzima Inmunoensayo que permiten detectar
anticuerpos (defensas producidas por el organismo) contra la Borrelia
burgdorferi; si esta técnica detecta la presencia de anticuerpos
de tipo Ig G se puede realizar otro análisis más
específico (Inmunoblot o Western Blot) que confirma el
diagnóstico.
Asimismo, se puede realizar un análisis (Reacción
en Cadena de la Polimerasa o PCR) que detecta la presencia de
material genético de Borrelia burgdorferi en líquido
sinovial, lo que también confirma el diagnóstico.
Esta prueba, sin embargo, es difícil de realizar y son
pocos los laboratorios capaces de obtener resultados valorables.
¿Qué
análisis o qué pruebas son útiles?
Además de los análisis mencionados en el apartado
anterior se suelen realizar pruebas dirigidas a descartar otras
causas de artritis, así como estudios rutinarios (parámetros
inflamatorios, hemograma y bioquímica sanguínea).
Las técnicas de Enzima Inmunoensayo e Inmunoblot son útiles
para confirmar el diagnóstico pero no para evaluar la respuesta
al tratamiento antibiótico, ya que una vez que se positivizan
pueden permanecer positivas a títulos muy altos durante
años, aún en el caso de que el tratamiento haya
sido efectivo.
¿Tiene
tratamiento?
Dado que la causa de la artritis de Lyme es una infección
bacteriana su tratamiento consiste en la administración
de antibióticos. Más del 80% de los pacientes con
este tipo de artritis se curan después de uno o dos ciclos
de tratamiento antibiótico; en el 10-20% restante los antibióticos
no curan la enfermedad y estos pacientes son tratados como otros
niños con artritis crónica inflamatoria.
¿Cuál
es su tratamiento?
La artritis de Lyme puede ser tratada con antibióticos
por vía oral durante 4 semanas o con antibióticos
por vía intravenosa durante al menos 2 semanas. En aquellos
casos en que el cumplimiento del tratamiento con amoxicilina o
doxiciclina vía oral no sea el adecuado se puede utilizar
ceftriaxona o cefotaxima intravenosas.
¿Cuales
son los principales efectos secundarios del tratamiento?
Los efectos secundarios del tratamiento son infrecuentes y, en
general, de escasa importancia. Destacar la diarrea y, más
raramente, las reacciones alérgicas.
¿Cuánto
tiempo debe durar el tratamiento?
Una vez que se ha administrado el antibiótico se recomienda
esperar unas 6 semanas para determinar si el tratamiento ha sido
efectivo. Si el paciente continúa presentando artritis
se administra un segundo ciclo utilizando otro antibiótico.
Si después de 6 semanas el niño continua presentando
artritis se inicia tratamiento con antiinflamatorios.
¿Qué
papel tienen los tratamientos alternativos / no convencionales?
Como en otras enfermedades reumáticas los padres pueden
verse tentados a utilizar este tipo de terapias cuando el tratamiento
antibiótico fracasa. Sin embargo, hasta la fecha no se
ha demostrado que tengan ninguna eficacia.
¿Que
tipo de controles periódicos son necesarios?
El más útil es la exploración de las articulaciones.
Cuanto mayor sea el tiempo en que no se detecta artritis, menores
son las probabilidades de que se produzcan recaídas.
¿Cuánto
tiempo dura la enfermedad?
Mas del 80% de los casos se curan después de uno o dos
ciclos de tratamiento antibiótico. En los casos restantes
la artritis suele desaparecer después de meses o años
de evolución.
¿Cuál
es el pronóstico de la enfermedad?
La enfermedad desaparece sin dejar secuelas en más del
95% de los niños adecuadamente tratados con antibióticos.
En algún caso muy determinado puede existir daño
articular permanente incluyendo disminución de la movilidad
y artrosis precoz.
¿Cómo
afecta a las actividades cotidianas?
En la mayoría de los niños la enfermedad es leve
y, por, tanto los problemas son de índole menor y pasajeros.
Durante la enfermedad el dolor y la limitación de la movilidad
pueden interferir con su participación en actividades deportivas.
¿Puede
ir al colegio?
Depende de la modalidad de tratamiento utilizado (oral o intravenoso).
Si el tratamiento es oral el niño puede asistir al colegio
limitando, según sea necesario y de manera temporal, su
participación en las actividades deportivas del colegio.
El niño puede decidir por sí mismo en qué
actividades puede participar y en cuáles no.
¿Puede
practicar deportes?
Esta decisión depende del propio niño. Si participa
en deportes organizados (a nivel escolar o de club) será
conveniente reducir o adaptar sus entrenamientos a sus condiciones
físicas.
¿Puede
la dieta influir en el curso de la enfermedad?
La dieta debe ser equilibrada y contener una cantidad suficiente
de proteínas, calcio y vitaminas para asegurar su crecimiento.
Las modificaciones de la dieta no afectan el curso de la enfermedad.
¿Puede
el clima influir en el curso de la enfermedad?
Aunque es cierto que las garrapatas precisan un clima cálido
y húmedo para su desarrollo, también lo es que las
variaciones climáticas no afectan al curso de la enfermedad
una vez que se produce la artritis
¿Se
le puede vacunar?
Los niños con artritis de Lyme deben recibir las vacunaciones
que les correspondan. Ni la enfermedad ni su tratamiento interfieren
con las vacunas ni con sus efectos secundarios. En la actualidad
no se dispone de ninguna vacuna contra la Borreliosis de Lyme.

|