| ENFERMEDAD
DE BEHÇET
¿Qué
es?
El Síndrome o Enfermedad de Behçet (EB) es una vasculitis
(inflamación de los vasos sanguíneos) sistémica
(en más de una localización) de causa desconocida,
caracterizada por úlceras orales y genitales recurrentes,
y afectación de las articulaciones, los ojos, la piel,
los vasos sanguíneos y el sistema nervioso. La Enfermedad
de Behçet (EB) debe su nombre al médico turco que
describió este proceso en 1937, el Dr. Hulusi Behçet.
¿Cómo
es de frecuente?
La EB es más frecuente en algunas partes del mundo. Su
distribución geográfica coincide con la de la histórica
“Ruta de la Seda”, describiéndose la enfermedad
con mayor frecuencia en países del Lejano Oriente, Oriente
Medio y cuenca del Mediterráneo como Japón, Corea,
China, Irán, Turquía, Túnez, y Marruecos.
La prevalencia en adultos varía según la población
estudiada. Así, mientras que en Japón es de 1 caso
por cada 10.000 personas y en Turquía de 1-3 por 1.000
individuos, en el Norte de Europa es de sólo 1 por 300.000
personas. En países como Estados Unidos o en Australia
se han comunicado muy pocos casos.
La EB en niños es rara, aún en poblaciones de alto
riesgo. Sólo el 3% aproximadamente de todos los pacientes
con EB reúnen los criterios diagnósticos de la enfermedad
antes de la edad de 16 años. En general la enfermedad comienza
sobre los 20-35 años. Existe un número parecido
de hombres y mujeres afectos, aunque los varones suelen tener
una enfermedad más grave.
¿Cuál
es la causa de la enfermedad?
La causa de la enfermedad es desconocida, aunque la susceptibilidad
genética puede jugar algún papel en el desarrollo
de la EB. La enfermedad no tiene un desencadenante conocido.
Varios centros están investigando las causas así
como el tratamiento de la enfermedad.
¿Es
una enfermedad hereditaria?
La EB no tiene un patrón hereditario determinado, aunque
sí existen factores genéticos predisponentes. La
enfermedad se asocia con un marcador genético, el HLA B5,
especialmente en pacientes procedentes del Mediterráneo
y del Lejano Oriente. También se han descrito algunas familias
con varios miembros afectos.
¿Por
qué ha tenido mi hijo la enfermedad? ¿Se puede prevenir?
La causa de la enfermedad es desconocida. La EB no se puede prevenir.
¿Es
contagiosa?
No, no es una enfermedad contagiosa.
¿Cuáles
son los síntomas más habituales?
1)Ulceras Orales (Aftas). Están casi siempre presentes.
Las úlceras orales son el signo inicial de la enfermedad
en las dos terceras partes de los pacientes. La mayoría
de los niños con EB tienen múltiples úlceras
pequeñas, indiferenciables de las úlceras recurrentes
tan frecuentes durante la infancia. Las úlceras grandes
son más raras, pero pueden ser muy difíciles de
tratar.
2)Ulceras Genitales. Las úlceras genitales son poco frecuentes
en niños antes de la pubertad. En los varones las úlceras
están localizadas principalmente en el escroto y, menos
frecuentemente, en el pene; en los adultos casi siempre dejan
cicatriz. En las mujeres se afectan principalmente los genitales
externos. Estas úlceras se parecen mucho a las aftas orales.
Los varones pueden tener orquitis (inflamación testicular)
recurrente.
3)Afectación cutánea. Hay diferentes tipos de lesiones.
Las similares al acné sólo están presentes
después de la pubertad. Otro tipo es el Eritema Nodoso,
consistente en lesiones nodulares, rojas y dolorosas, localizadas
habitualmente en las piernas; estas lesiones son más frecuentes
en los niños antes de la pubertad.
La patergia es un tipo de reacción de la piel al pinchazo
con una aguja, tan característica que se puede utilizar
como una prueba diagnóstica. Consiste en la formación
de una pápula (punto sobreelevado rojo) o una pústula
(elevación cutánea con pus) a las 24-48 horas de
pinchar el antebrazo con una aguja estéril.
4)Afectación Ocular. Es una de las manifestaciones más
graves de la enfermedad. Afecta aproximadamente al 50% de los
pacientes, aunque es más frecuente en varones (puede afectar
hasta el 70% de los mismos) que en mujeres. En la mayoría
de los pacientes la enfermedad afecta a los dos ojos. La afectación
ocular se produce habitualmente en los tres primeros años
de evolución de la enfermedad.
El curso de la afectación del ojo es crónico con
brotes ocasionales. Se afecta tanto la cámara anterior
como la posterior (uveítis anterior y posterior). Cada
brote puede producir daños que ocasionan una pérdida
gradual de la visión.
5) Afectación Articular. Existe afectación articular
en el 30-50% de los niños con EB, sobre todo de tobillos,
rodillas, carpos y codos. La afectación puede ser monoarticular
(de una sola articulación) u oligoarticular (de 4 o menos
articulaciones). La inflamación articular dura pocas semanas
y desaparece sin dejar secuelas; es excepcional que la artritis
de la EB dañe la articulación.
6) Afectación Neurológica. Aunque es muy raro, los
niños con EB pueden tener convulsiones, cefalea por aumento
de la presión intracraneal, y síntomas cerebrales.
Los varones tienen las formas más graves. Algunos pacientes
desarrollan síntomas psiquiátricos.
7) Afectación Vascular. Está presente en el 12-30%
de los niños con EB. Puede ser un indicador de mal pronóstico.
La enfermedad afecta preferentemente a los grandes vasos; es frecuente
que afecte a las venas de las pantorrillas, lo que produce una
hinchazón dolorosa de los gemelos.
8) Afectación Digestiva. Es especialmente frecuente en
pacientes de los países del Lejano Oriente. La exploración
endoscópica de estos pacientes revela la presencia de úlceras
en su intestino.
¿Es
la enfermedad igual en todos los niños?
No. Mientras que la enfermedad en algunos niños es leve
y se limita a úlceras orales y a lesiones de la piel, en
otros afecta a los ojos o al sistema nervioso. Hay algunas diferencias
entre los niños y las niñas. Los varones suelen
tener una enfermedad más importante, con mayor afectación
ocular y vascular que las mujeres.
¿Es
la enfermedad igual en niños y en adultos?
En general, la EB en niños es similar a la enfermedad del
adulto, aunque es mucho más rara en niños. La EB
presenta algunas diferencias en relación con la pubertad,
siendo la enfermedad en niños después de la pubertad
más parecida a la de los adultos. Asimismo hay más
casos familiares de EB en niños que en adultos.
¿Cómo
se diagnostica?
El diagnóstico es principalmente clínico, y se basa
en el cumplimiento de una serie de criterios definidos internacionalmente.
El cumplimiento de dichos criterios puede llevar entre 1 y 5 años,
siendo el retraso medio del diagnóstico (desde que aparece
el primer síntoma hasta que cumplen los criterios) de 3
años.
No hay ningún resultado específico de EB en los
análisis. Aproximadamente la mitad de los niños
son portadores del HLA B5, lo que se relaciona con una enfermedad
más severa.
El test cutáneo de patergia es positivo en el 60-70 % de
los pacientes.
Para el diagnóstico de la afectación vascular y
neurológica puede ser necesaria la realización de
pruebas de imágenes específicas (angiografías,
etc.) de los vasos y del cerebro.
Dado que la EB es una enfermedad multisistémica, los especialistas
de los ojos (oftalmólogos), la piel (dermatólogos),
y sistema nervioso (neurólogo) deben trabajar en equipo
con el reumatólogo pediátrico en el tratamiento
de estos pacientes.
¿Qué
análisis o qué pruebas son útiles?
1) El test cutáneo de patergia es tan importante para el
diagnóstico que está incluido en los Criterios de
Clasificación del Grupo Internacional para el Estudio de
la EB. La forma de examinarlo consiste en realizar de 3 a 5 pinchazos
con una aguja estéril en la superficie interna del antebrazo,
lo que apenas resulta doloroso. La reacción se evalúa
a las 24-48 horas del pinchazo. Esta hiperreactividad puede también
verse en los sitios donde se saca sangre o tras una cirugía.
2) Algunos análisis ayudan a diferenciar la EB de otros
procesos, pero no hay ninguna prueba que sea específica
de EB. Los análisis que valoran la existencia de inflamación
suelen estar ligeramente elevados. También se puede detectar
una anemia moderada, así como un aumento del recuento de
glóbulos blancos. No es necesario repetir estos análisis
a no ser que se esté valorando la actividad de la enfermedad
o los efectos secundarios del tratamiento.
3) Puede ser necesario utilizar distintas técnicas de imagen
para confirmar la afectación vascular o neurológica
de la enfermedad.
¿Tiene
cura?
La enfermedad puede ser controlada pero no curada. La EB puede
entrar en remisión o tener brotes a lo largo de su evolución.
En algunos casos leves la enfermedad puede desaparecer, pero la
mayoría tienen largos períodos de remisión.
¿Cuál
es su tratamiento?
La EB no puede tener un tratamiento específico porque se
desconoce qué la produce. Hay un amplio espectro de alternativas
terapéuticas para las distintas formas de la EB, que abarca
desde pacientes que no necesitan ningún tratamiento hasta
aquellos con afectación ocular, vascular y del sistema
nervioso que pueden precisar tratamientos combinados.
Prácticamente toda la información de la que se dispone
procede de estudios realizados en pacientes adultos. Los principales
fármacos a utilizar se describen a continuación:
a) Colchicina. Con anterioridad se ha utilizado para el tratamiento
de prácticamente todas las manifestaciones de la EB, aunque
un estudio reciente ha demostrado que es más útil
para el tratamiento de la artritis y del eritema nodoso.
b) Corticoides. Son muy efectivos en controlar la inflamación.
Se administran principalmente a niños con enfermedad ocular,
vascular y del sistema nervioso, utilizando grandes dosis vía
oral (1-2 mg/kg/día). También se pueden administrar
vía intravenosa a dosis altas (30 mg/kg/día durante
3 días) cuando se necesita obtener una respuesta inmediata
(pulsos de esteroides). Los esteroides tópicos se utilizan
para tratar las úlceras orales, mientras que en forma de
colirio se usan para la enfermedad ocular.
c) Inmunosupresores. Estas drogas se administran a niños
con enfermedad grave, especialmente cuando existe afectación
de órganos vitales o de los ojos. Dentro de este grupo
se incluyen la Azatioprina, la Ciclosporina-A y la Ciclofosfamida.
d) Antiagregantes y anticoagulantes. Se utilizan en casos muy
determinados con afectación vascular. En la gran mayoría
de pacientes la aspirina suele ser suficiente para este propósito.
e)Tratamiento local para las úlceras orales y genitales.
f) Terapia Anti TNF. Este nuevo tratamiento está siendo
evaluado en centros seleccionados.
g) Talidomida. Se utiliza en algunos centros para tratar las grandes
úlceras orales.
El tratamiento y seguimiento de la EB requiere un trabajo en equipo
que incluya, además de a un reumatólogo infantil,
a un oftalmólogo y a un hematólogo pediátricos.
La familia o el paciente deberían mantener siempre contacto
con el médico o el centro responsable del tratamiento.
¿Cuáles
son los principales efectos secundarios del tratamiento?
1)Colchicina. La diarrea es su efecto secundario más frecuente.
En algunos casos puede provocar una bajada del recuento de glóbulos
blancos o plaquetas. También se ha comunicado que puede
producir azoospermia (disminución del número de
espermatozoides), aunque no suele ocurrir a las dosis utilizadas
habitualmente.
2) Corticoides. Son los antiinflamatorios más potentes,
aunque su utilización a largo plazo viene limitada por
sus importantes efectos secundarios: diabetes mellitus, hipertensión,
osteoporosis, cataratas y retraso del crecimiento. Los niños
tratados con corticoides deben recibir, si es posible, una sola
dosis por la mañana. En terapias prolongadas se recomienda
utilizar suplementos de calcio.
3) Inmunosupresores. La azatioprina puede ser hepatotóxica
(tóxica para el hígado), disminuir el número
de células de la sangre, y aumentar la susceptibilidad
a infecciones.
La mayor toxicidad de la ciclosporina-A es renal, ya que puede
provocar hipertensión, aunque también puede producir
aumento del vello corporal y aumento del tamaño de las
encías.
Los efectos adversos de la ciclofosfamida son principalmente la
depresión de la médula ósea y problemas en
la vejiga urinaria; su administración a largo plazo interfiere
con el ciclo menstrual y puede causar infertilidad.Los pacientes
que reciban inmunosupresores deben ser controlados periódicamente,
realizando análisis mensuales de sangre y orina.
¿Cuánto
tiempo debe durar el tratamiento?
No hay una respuesta exacta a esta pregunta. Generalmente los
inmunosupresores se suspenden después de un mínimo
de dos años de tratamiento, o cuando el paciente lleva
dos años en remisión. Sin embargo, en los niños
con enfermedad vascular u ocular no es sencillo inducir la remisión
y el tratamiento puede mantenerse de por vida. En estos casos
la medicación y las dosis se modifican de acuerdo a las
manifestaciones clínicas.
¿Qué
papel tienen los tratamientos alternativos / no convencionales?
No hay tal tipo de tratamiento para la EB.
¿Qué
tipo de revisiones y controles periódicos son necesarios?
Las revisiones periódicas son necesarias para monitorizar
el tratamiento y la actividad de la enfermedad, siendo especialmente
importantes para niños con inflamación ocular. Los
ojos deberán ser examinados por un especialista con experiencia
en el tratamiento de uveítis.
La frecuencia de las revisiones depende tanto de la actividad
de la enfermedad como de la medicación utilizada.
¿Cuánto
tiempo dura la enfermedad?
Habitualmente la enfermedad cursa con períodos de remisión
y exacerbaciones. La actividad global, sin embargo, suele disminuir
con el tiempo.
¿Cuál
es el pronóstico de la enfermedad?
La información existente en la actualidad con respecto
al pronóstico a largo plazo de pacientes con EB juvenil
es escasa. De acuerdo a los datos disponibles es sabido que un
gran número de pacientes con EB no necesitarán seguir
ningún tratamiento; por otro lado, los niños con
afectación ocular, vascular y del sistema nervioso requieren
un tratamiento y un seguimiento especiales. También es
sabido que los niños desarrollan una enfermedad algo más
severa que las niñas, y que, de existir afectación
ocular, ésta se produce durante los primeros años
de la enfermedad.
Excepcionalmente la EB puede producir la muerte en aquellos raros
casos en que existe una afectación vascular grave (ruptura
de la arteria pulmonar o de otros aneurismas periféricos),
enfermedad severa del sistema nervioso central, o en el caso de
que se produzcan perforaciones y ulceraciones intestinales (que
se observa sobre todo en algunos grupos étnicos como los
Japoneses).
La principal causa de problemas a largo plazo (morbilidad) es
la enfermedad ocular, que puede ser muy severa. El crecimiento
del niño se puede retrasar debido principalmente a la utilización
de los corticoides.
¿Cómo
afecta la enfermedad a las actividades cotidianas y al resto de
la familia?
Como cualquier otra enfermedad crónica la EB también
afecta a la vida diaria del niño y la de su familia. Si
la enfermedad es leve y no existe afectación ocular o de
órganos vitales, frecuentemente la familia puede llevar
una vida normal.
Los problemas más comunes son las úlceras orales
recurrentes, que pueden convertirse en un problema muy molesto
para algunos niños. Estas lesiones pueden ser dolorosas
e interferir con el comer o el beber. La afectación de
la vista puede también ser un serio problema para la familia.
¿Puede
ir al colegio?
Es esencial que los niños con enfermedades crónicas
continúen su educación. Por lo que respecta a la
EB pueden ir al colegio diariamente siempre y cuando no tengan
afectación ocular o de otro órgano importante. La
disminución de la visión puede requerir programas
educativos especiales.
¿Puede
practicar deportes?
El niño puede participar en actividades deportivas si sólo
presenta afectación de la piel y mucosas. Durante los ataques
de inflamación articular los deportes pueden ser interrumpidos,
ya que la artritis de la EB es de corta duración y se resuelve
completamente. Una vez que desaparece la inflamación el
paciente puede reiniciar la práctica deportiva.
Por otro lado, los niños con problemas vasculares y oculares
tienen que limitar sus actividades. En pacientes con afectación
vascular de las extremidades inferiores debe evitarse el permanecer
de pie durante mucho tiempo.
¿Puede
la dieta influir en el curso de la enfermedad?
No. Los niños con EB que no reciban corticoides no tienen
ninguna restricción relacionada con la dieta.
¿Puede
el clima influir en el curso de la enfermedad?
No existe ningún efecto conocido del clima sobre la EB.
¿Se
le puede vacunar?
El médico debe decidir qué vacunas puede recibir
el niño. Si un paciente está siendo tratado con
algún inmunosupresor, como azatioprina, ciclosporina A,
ciclofosfamida, corticoides o agentes anti-TNF, se debe retrasar
la vacunación con gérmenes vivos atenuados, incluyendo
rubeola, sarampión, parotiditis, polio oral (Sabin) y BCG.
Las vacunas que no contienen gérmenes vivos sino proteínas
inmunógenas, como tétanos, difteria, polio inyectada
(Salk), hepatitis B, tosferina, neumococo, haemophilus y meningococo,
pueden ser administradas.
¿Cómo
afecta a su sexualidad? ¿Puede tener complicaciones durante
el embarazo?
La presencia de úlceras sexuales puede interferir con la
vida sexual de los pacientes, ya que pueden ser recurrentes y
dolorosas.
Dado que las mujeres presentan una enfermedad más leve
pueden llevar adelante un embarazo sin complicaciones. Es imprescindible
que las mujeres utilicen algún tipo de anticoncepción
eficaz cuando reciben inmunosupresores, dado que estas medicaciones
son muy tóxicas para el feto. Por ello es recomendable
que las mujeres con EB consulten a su médico tanto para
hacer un adecuado control de la natalidad como en caso de embarazo.

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